Los niños necesitan jugar y moverse pero también necesitan calmarse y relajarse. Practicamos juegos de relajación que fomentan la tranquilidad, la armonía, la concentración y disminuyen el estrés y la ansiedad.
Jugamos con el movimiento, el sonido, los objetos, el tacto, la respiración, los sentidos para expresarnos hacia fuera y luego recogernos, sentir nuestro interior.
Un trabajo que introduce a los niños en la práctica meditativa.

 
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